Venezuela: multitudes en tiendas de electrodomésticos tras orden de bajar precios

9 de noviembre de 2013 | 16h05 | actualizado a las 16h05

A Vanessa León, una caraqueña de 26 años, no le importó pasar la noche en plena calle, en medio de una multitud, con tal de comprar este sábado a mitad de precio un televisor en una cadena de electrodomésticos venezolana intervenida por el gobierno.

"Vine por una televisión que en la cola (fila) me dicen está a mitad de precio", comentó a la AFP León, quien llegó a una tienda de la cadena Daka la noche del viernes tras escuchar por televisión al presidente, Nicolás Maduro, anunciando la intervención de estas tiendas, acusadas de elevar los precios de manera irregular.

El anuncio de Maduro, transmitido en un mensaje obligatoria por radio y televisión, fue la voz de alerta para que una multitud de venezolanos se agolparan a las dos tiendas de Daka en Caracas y tres más en el interior.

"He ordenado la ocupación de esa red de tiendas y sacar los productos a la venta del pueblo a precio justo, que no quede nada en los anaqueles, que no quede nada en los almacenes", clamó Maduro.

Pero la noche cayó y los establecimientos, custodiados por la Guardia Nacional, cerraron sus puertas. La multitud rehusó retirarse, y junto con los militares y empleados de la tienda, acordaron hacer una lista para respetar el orden de llegada.

"Mi hermana y yo nos quedamos toda la noche, hacíamos turnos por si alguna quería ir al baño o a comer algo", dijo Zulma Maldonado, de 35 años, quien lucía ojerosa, cabello revuelto y acalorada por el sol que pegaba desde la mañana.

La espera era tensa, con gritos y reclamos cuando alguien pretendía meterse en la fila. En Valencia, la tercera ciudad del país, localizada a 170 km al oeste de Caracas, los ánimos se caldearon al grado de que unos sujetos rompieron los vidrios de la tienda y pretendieron sacar algunos artículos, pero fueron detenidos por la Guardia Nacional, según reportes de prensa.

Sin embargo, el encargado del Organo Superior para la Defensa de la Economía, Herbert García y quien participa en las inspecciones, aseguró por la tarde en su cuenta de Twitter que opera "todo con normalidad en Daka de Valencia".

Daka, una de las mayores cadenas de electrodomésticos de Venezuela, fue inspeccionada el viernes en el marco de medidas económicas anunciadas por Maduro para combatir una supuesta "guerra económica" que, según él, es orquestada por la opsoción y que sería la causa de la crisis que azota a este país, que en octubre cerró con una inflación anualizada de 54,3%.

La denuncia del gobierno de que Daka infla sus precios tiene de fondo el férreo control cambiario en vigencia desde 2003 y en el marco del cual el dólar se cotiza oficialmente en 6,30 bolívares, mientras que en el mercado negro supera en más de ocho veces esa tasa y semanalmente sigue creciendo.

Venezuela importa la gran mayoría de los alimentos y artículos que consume. Para acceder al dólar a precio oficial, las empresas realizan un burocrático trámite ante la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) o participan en las subastas del denominado Sicad, que vende el billete verde entre 10 y 12 bolívares.

El sector privado se queja de que hay atrasos en la entrega de dólares para importaciones, por lo que la alternativa sería el dólar negro.

Pero Daka, según el gobierno, adquiere sus artículos que comercia a dólar oficial pero sus precios al público seguirían la línea del dólar paralelo, lo que los encarece.

"El porcentaje de sobreprecio (...) de sobrefacturación, de robo, llega a 1.000% de los precios de los productos", dijo Maduro al anunciar la detención de los gerentes de Daka y que se llamará a cuentas a los propietarios. "Tendrán que pagar por este robo al pueblo", dijo.

Según un reporte del gobierno, en tan sólo una semana, esta cadena elevó el precio de una lavadora en 40%.

"Estamos viendo una excesiva alza de precios sin ninguna justificación", dijo a la prensa García, que este sábado seguía inspeccionando otros comercios que optaron por cerrar sus puertas para proceder a las rebajas supervisadas por el gobierno.

Elizabeth Mata, de 55 años, esperaba ansiosa su turno. Se encuentra en plena remodelación de su departamento y le había sido imposible adquirir electrodomésticos porque, dice, "todo es inaccesible, los precios los ponen en dólar paralelo".

Además de controlar estrechamente la entrada de los clientes, se supervisa que ninguno compre dos veces el mismo artículo para evitar la reventa en otros sitios, fenómeno que se ha multiplicado sobre todo con los alimentos a precio controlado.

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por: AFP

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